Articulo tomado de El tiempo.com:
Desde pequeño, Hayao Miyazaki (Tokio, 1941) quiso ser aviador. Pero nunca obtuvo el permiso, a pesar de que su padre era fabricante de aviones de combate.
Sus obsesión, sin embargo, nunca cesó. En los últimos 40 años, este venerado animador japonés ha creado un mundo de fantasía, con los lugares y personajes más inesperados y mágicos. Ha puesto a volar a millones de seguidores con sus trazos sencillos y sus animaciones cuadro a cuadro. De hecho, muchos de sus personajes tienen alas o vuelan inexplicablemente y otros lo logran gracias a un complicado aparato, a una simple escoba o a una misteriosa piedra.
Miyazaki, ganador del Óscar por El viaje de Chihiro y uno de los pocos animadores que aún dibujan todas sus películas sin ayuda tecnológica, presenta su nueva película en Colombia: Ponyo y el secreto de la sirenita, inspirada en el famoso cuento de Hans Christian Andersen y que, sin duda, toma distancia de lo que el mundo ha conocido de esta historia por cuenta de Disney.
Ahora se centra en la obsesión de la sirenita por convertirse en una niña y su relación con Sosuke, un pequeño de 5 años que ama el mar. La película estuvo nominada al León de Oro en el Festival de Cine de Venecia del año pasado.
"La niña corre sobre las olas en un gesto de libertad, dejando atrás las leyes de la naturaleza, una imagen que nos regala Miyazaki y que puede retenerse en la mente y en los ojos tanto tiempo como se quiera", asegura Manohla Dargis, crítica de cine de The New York Times.
La historia de Miyazaki como realizador de animaciones empezó en 1963, cuando se unió a Yasuo Otsuka (Panda Kopanda), Isao Takahata (La tumba de las luciérnagas) y Yoichi Kotabe (creador del personaje de Heidi) en los estudios Toei Douga. Los primeros trazos de Miyazaki se vieron en las escenas finales de El gato con botas (1969) y en la serie de televisión Lupin III.
Las historias de Miyazaki son, en su mayoría, complejas y sus héroes son, por lo general, mujeres, adolescentes y niñas. Sus heroínas siempre comparten terreno con la naturaleza, uno de los personajes principales de todas sus películas; Miyazaki ha creado, por ejemplo, al espíritu de la naturaleza, una de las representaciones más increíbles que ha logrado en su carrera.
El padre del Estudio Ghibli no recurre con frecuencia a los finales felices (aunque con Ponyo sí). A través de sus dibujos y los colores que emplea, Miyazaki expresa las alegrías y frustraciones de sus personajes.
Por esa línea difícil produjo, en 1984, su primera película reconocida: Nausicaa y el valle del viento.
"Tomé conciencia de la importancia de las plantas y de los problemas de la naturaleza hacia 1974 (cuando hizo los primeros bosquejos de Nausicaa). Si los japoneses la destruyen, perderán los últimos cimientos del espíritu que los singulariza", dijo el director en la revista francesa Ciné Live.
Después realizó Castillo en el cielo (1986), Mi vecino Totoro (1988), Kiki, la hechicera (1989), Porco Rosso (1992), La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001) y El castillo vagabundo (2004), por la que fue nominado al Óscar.
En los 70, Miyazaki expresó la esencia de obra que se mantiene hasta hoy: "Durante toda mi juventud, las verduras no me causaron efecto alguno. Ahora que me acerco a los 30 años, la belleza de las hojas jóvenes me salta a los ojos. Tengo la impresión de estar viendo lo más bello del mundo. Desde entonces, yo me pasmo con la belleza de los árboles".